Descubre la mayor historia de amor jamás contada en el mundo de la nutrición

Cuando pienso en la relación entre la alimentación y el amor se me ocurren un montón ejemplos: esa caja de bombones que no por ser típica deja de encantarme, una cena romántica a la luz de las velas, un desayuno en la cama…

Manifestamos nuestro amor con la comida,
porque es un placer,
porque es una necesidad,
porque nos gusta compartirla.

¿Cómo sabes que alguien te quiere?
¿Cuáles son los ingredientes de una historia de amor?

El ramito de violetas: alguien te quiere.

 

  •       Porque se preocupa por ti, te protege, te mima.
  •       Porque se ocupa de lo que necesitas.
  •       Porque te da lo que tú no puedes conseguir por ti mismo.
  •       Porque sin él no estás igual, te sientes mal.
  •       Porque cuando él no está bien tú tampoco lo estás.

 

Y ¿quién es él?

¿Sabes quién convive contigo cada día y te hace sentir así?

 

  •        Transforma lo que comes y te regala vitaminas, minerales, ácidos orgánicos imprescindibles para tu salud y que tú no puedes sintetizar.
  •        Entrena a tu sistema inmunitario para que esté preparado frente a las infecciones y respondas mejor cuando llega el momento.
  •        Tapiza la pared de tu intestino y no deja que ninguna bacteria dañina se acerque. Es una muralla viva en tu interior que trabaja 24 horas al día 365 días al año.
  •        Ayuda a mantener sana la pared de tu intestino. Esta barrera natural, regula la absorción de los alimentos o tóxicos presentes en la comida. Impide que entren o facilita su paso a la sangre de manera gradual y controlada. Así se previene la aparición de enfermedades como la diabetes, el cáncer o la obesidad.

 

Puede que ya sepas quién es: Tu amante secreto es la flora intestinal, la microbiota.

 

En el amor, reconoces que no puedes estar solo, que necesitas del otro y te esfuerzas  por conseguir su bienestar.

Y esta es la historia de un amante discreto,
que desde la sombra vela por ti.

Pues sí, son tus bacterias. Te necesitan y tú a ellas.
Te aportan beneficios y necesitan que las cuides.

 

¿En qué lugar se enamoró de ti?

 

Cuándo comenzó esta historia de amor.

 

Es una relación de amor que empezó en el momento de nacer.

 

Tu madre te transmitió su propia flora,
y luego durante la lactancia se fue completando.

 

A lo largo de los primeros meses de vida recibiste las bacterias que convivirán contigo hasta el fin de tus días.
Pero solo si las cuidas.
De eso depende gran parte de tu futuro nutricional y de tu salud.

 

Tu  amante es inimitable, no hay otro como él.
Ese conjunto de bacterias es único e irrepetible, como una huella dactilar.

 

En la salud y en la enfermedad. Una relación para toda la vida.

 

Para que esto funcione, las dos partes tienen que poner de su parte. Cuidarse, respetarse.

Y puede ser un camino de rosas o un verdadero infierno.

 

Si pusiéramos todas tus bacterias una al lado de otra, darían varias vueltas a la tierra. Son muchísimas. Y dependen de ti para poder vivir.

. Las tienes que alimentar: mantener una dieta equilibrada rica en vegetales, que son el alimento fundamental de tus bacterias es la clave de todo. Una dieta mediterránea es un gran aliado para tu microbiota.  También puedes aportar refuerzos bacterianos naturales tomando yogures y leches fermentadas que las contienen en su composición. Si los vegetales te producen gases, seguramente es debido a que tu flora intestinal no está bien equilibrada.

. Tienes que evitar tomar aquello que les hace daño. Muchos medicamentos, entre ellos los antibióticos les perjudican. Les matan. Si a pesar de todo hay que tomarlos, tienes que ayudar a tu flora a volver a la normalidad.

. El estrés les afecta igual que a ti. Si hoy por hoy llevar una vida tranquila es solo un sueño, tendrás que reforzar tu microbiota.

. Si tienes habitualmente malas digestiones, gases, hinchazón abdominal, estreñimiento o diarrea, hay que investigar por qué es. Puedes estar relacionado con una mala alimentación o con una reacción adversa a alimentos. Puede ser intolerancia, sensibilidad, enfermedad celiaca o causas físicas que tienes que determinar.

 

Así que, en resumen:

  •         Aliméntala con una dieta variada y rica en vegetales.
  •         Devuélvele su equilibrio aportando Probióticos cuando no puedes evitar que se vea agredida.

 

Como en la canción del ramito de violetas,
tu amor secreto cuida de ti sin que te des cuenta de su presencia.

Sin aspavientos. En silencio.

Pero si tú no le cuidas le será imposible protegerte.

 

Aquí le tienes, ya te lo he presentado. Ahora te toca a ti cuidar de él.

 

¿Qué vas a hacer para que esta relación funcione?

 

Comparte cómo vives este amor, cómo os conocisteis y si ahora es una relación de amor o desamor.

 

 

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