Contaminación cruzada: el Rey Midas que está oculto detrás de un plato SIN alérgenos.

Ya te he contado que me encanta compartir mesa y mantel con los míos. Descubrir nuevos restaurantes, el turismo gastronómico y la buena comida han formado parte de mi ocio desde que era pequeña.

Pero desde que comemos SIN, la cosa no resulta fácil.

El miedo se ha ido apoderando de mí hasta limitar mucho mis salidas.

Yo tengo sensibilidades alimentarias y alergias, y los míos también.

Terminar en urgencias no entra dentro de mis planes.

Comer fuera de casa se convierte muchas veces en una aventura.

Porque la buena voluntad no basta. Hay que saber.

Comer SIN es tan sabroso como comer CON.
Pero hay que saber qué es SIN.
Pero qué es SIN de verdad.

SIN significa que no hay NADA de NADA de lo que no puedo comer.

Significa que donde se ha preparado el plato está perfectamente libre de mi SIN antes de empezar a prepararlo.

Significa que el aceite donde se han cocinado mis patatas, nunca se ha usado para cocinar algo que lleve mi SIN.

“Pero bueno, si solo ha estado en la misma bandeja, no lo ha tocado”. ERROR

“Ahora quito el jamón de la tosta y te lo pongo en un platito aparte”. ERROR

Qué es la contaminación cruzada

Cuando un alimento CON toca una superficie, un plato, un tenedor, una cuchara de servir, un trocito de mi comida SIN, la convierte automáticamente en CON, como si Midas la tocara y se convirtiera automáticamente en oro.

Todas las cosas, cuando las tocas, dejan algo de sí mismas. Algo es algo, no es nada. Y para quien tiene un SIN, un poco de SIN, ya es CON.

¿Un trabalenguas? Ahora te lo explico.

“Está hecho en el mismo sitio que mi SIN” o el Rey Midas que acecha

Si un trozo de manzana se cae en la arena de la playa, lo hagas como lo hagas, ya tiene arena. Y lo tienes que lavar y lavar para que toda la arena se vaya. Y aún así, si no lo haces a fondo, puede quedar algún granito.

Si no te importa comer arena, pues bueno, no pasa nada. Pero para los que tenemos algún SIN, no podemos arriesgarnos a que haya CON ¿por qué?

Porque mi sistema se dispara con poquito que me des de mi SIN.

¿Y si está cocinado en el mismo sitio que mi SIN?
Pues como no lo sé si está Midas ahí escondido, no me arriesgo.
Porque las consecuencias pueden ser desastrosas.

Si es una alergia, mi SIN me provoca una fuerte reacción que me puede llenar de granos, llevar al hospital o algo peor.

Si soy celiaco o tengo una intolerancia o sensibilidad a mi SIN, seguramente acabaré en el baño con diarrea y un agotamiento que me durará días.

En fin, que no me arriesgo.

Por eso me tienes que garantizar que está correctamente limpio y así estaré tranquila y lo comeré.

¿Qué puedes hacer si me quieres invitar a comer?

  1. Entérate bien de cuáles son mis SIN. Ten cuidado con las bebidas. Revisa que no tengan mis SIN. Revisa las etiquetas, hay muchos sin escondidos detrás de la “E”
  2. Entérate de cuáles son mis CON favoritos. Seguro que hay más CON que SIN.
  3. Intenta elegir un menú para todos que no tenga mis SIN. Así será más fácil y rápido. Además, recuerda que prefiero no sentirme distinto y que comamos todos lo mismo. Y si vas a cocinar cosas diferentes prepara primero lo mío y déjalo separado y aislado con film transparente o con la tapa de la cacerola puesta.
  4. Quita de la zona donde vas a preparar la comida todos mis SIN
  5. Limpia muy bien las superficies y los utensilios que vas a usar para cocinar, preparar y servir el menú. Eso incluye el horno si lo vas a usar.
  6. Prepara tus platos como sabes. Así de ricos como te salen siempre.
  7. Pon esa mesa tan bonita que te caracteriza.
  8. Prepárate para reír y disfrutar de esta reunión
  9. Hazme hueco más veces. Seguro que volveré.

¿Te ha tocado Midas y te ha estropeado una velada?

¿Tienes amigos SIN y no sabes qué hacerles para comer?

Comparte y comprueba que somos muchos como tú.

 

 

 

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