4 pistas para saber si tienes intolerancia alimentaria

De un tiempo a esta parte notas que
algunas comidas no te caen bien.

No tomas nada raro, dieta mediterránea.

Has empezado a eliminar alimentos de tus menús
pero no terminas de dar con lo que te ocurre.

Uno de tus amigos te ha contado que es celiaco,
otro toma leche sin lactosa.
Cada vez oyes a tu alrededor a más personas
que tienen una intolerancia alimentaria.

¿Es una moda?

Es hora de que te explique qué es cada cosa
y de averiguar si todos esos síntomas que tienes
son debidos a una respuesta inadecuada a los alimentos.

1.- Tienes gases, hinchazón abdominal, sensación de pesadez en el estómago o diarreas sin ningún motivo aparente

Si todo el proceso de digestión transcurre de manera normal, no deben producirse gases, no se tiene que hinchar la tripa y la digestión nunca debe molestar.

Una correcta digestión es posible gracias a los diferentes actores que forman parte de esta película:

  • Las enzimas digestivas: moléculas que ayudan a la ruptura de moléculas del alimento en elementos más sencillos y que se pueden absorber. Una de ellas es la Lactasa, que rompe la lactosa.
  • Microbiota intestinal (antes la llamábamos flora intestinal): bacterias que conviven con nosotros y nos ayudan a digerir la fibra entre otras cosas
  • La pared intestinal: es la barrera que te protege y que deja pasar a la sangre lo que tu cuerpo puede necesitar y deja fuera lo que puede ser tóxico, como bacterias, o moléculas que te hacen daño.

Si algún eslabón de esta cadena falla, se producen gases en el interior de tu intestino, se hincha tu tripa y la digestión dura y dura y dura o bien provoca diarreas ante comidas aparentemente normales.

Por ejemplo, si te falta la Lactasa, tendrías una intolerancia a la Lactosa

2.- Tienes migrañas o te sientes muy cansado, más de lo que sería de esperar para alguien de tu edad

Cuando el alimento entra en tu organismo, el sistema inmunitario lo chequea para comprobar que lo que le estás dando es correcto y no te va a hacer daño.

Si tus defensas clasifican como dañino lo que hay en tu tubo digestivo, aunque no lo sea, pones en marcha diferentes mecanismos para eliminarlo.

Una de esas respuestas está mediada por las células de tu sistema inmunitario.

De esta manera, un alimento que tomas habitualmente y al que eres sensible, activa estas células de forma continuada y aparentemente inapreciable durante un largo periodo de tiempo.

Esta reacción provoca una acumulación de elementos inflamatorios en tu organismo.

Hablamos entonces de una Sensibilidad Alimentaria.

Estas moléculas, entre ellas la histamina, provocan unas reacciones en cadena que drenan tu energía, te hacen sentir más cansancio y aumentan tus dolores de cabeza

3.- Cuando haces dieta llega un momento en el que te estancas y no pierdes más peso ya

La histamina y otros elementos inflamatorios que se liberan cuando tienes sensibilidad alimentaria provocan una acumulación anormal de líquidos en tu organismo.

Estos líquidos no se van a eliminar hasta que no excluyas de tus menús aquellos alimentos que te hacen daño.

4.- Tu rendimiento deportivo no es el mismo de antes

Entrenas como siempre, más si cabe, pero no alcanzas los objetivos que te marcas.

Si los alimentos provocan una activación de tu sistema inmunitario, la energía no llega en condiciones adecuadas a tus músculos.

Lo que comes no te alimenta.

¿Qué hago para saber si mis sospechas son ciertas?

La comida es un momento festivo y de alegría para los seres humanos.

Tiene que ser una parte agradable en nuestra jornada,
y los alimentos que ingieres deben proporcionarnos energía y nutrientes sin hacerte daño.

Si te sientes reflejado en alguno de los cuatro puntos anteriores está claro que algo no va bien en tu relación con los alimentos.

Para solucionarlo, es conveniente que acudas a algún Nutricionista, Médico o Farmacéutico experto en sensibilidad e intolerancia alimentaria para que evalúe tus síntomas en profundidad.

Para completar el estudio, te realizará un Test de Medición de Histamina o bien otras pruebas para determinar cuáles son los alimentos que te están haciendo daño.

No te quites alimentos por tu cuenta, pueden enmascarar síntomas.

Cuando determines a qué alimentos eres sensible, debes ordenar tus menús con la ayuda de un Nutricionista. De esta manera tendrás una dieta equilibrada y saludable y volverás a disfrutar con la comida.

Y ahora es tu turno. Cuéntame qué alimentos te sientan mal y qué es lo que has hecho hasta ahora para solucionarlo.

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